Gas natural y geotermia en Canarias. Plataforma por un Nuevo Modelo Energético en Canarias. Antonio Cabrera.



Aquellos que tienen como seña de identidad ‘la defensa de lo nuestro’ apuestan por más dependencia energética para las Islas. Qué dirán el sol, el viento y los volcanes de la coherencia de algunos proyectos políticos.

Cuando uno observa los esfuerzos y recursos movilizados desde la política energética oficial para la creación –mejor, imposición– en Canarias de un mercado del gas natural (que hay que importar), y los compara con la situación actual de la geotermia, recurso renovable propio, estable y gestionable, se queda sorprendido. Su potencial en las Islas está avalado en los estudios realizados por el Instituto Geológico y Minero de España (IGME) y el Instituto de Diversificación para el Ahorro y Eficiencia Energética (IDEA). Se trata de investigaciones que comenzaron a desarrollarse hace cuarenta años y hoy constatamos que la aportación actual de esta tecnología en la generación de electricidad en las islas es de 0 (cero) MW y que, además, la geotermia no aparece ni en la planificación eléctrica que plantea el gobierno autonómico, ni en la reforma establecida por el Ministerio de Industria para el sector en las Islas. Aún más, en la reciente orden ministerial de junio 2014, dentro del nuevo procedimiento de retribución de las renovables que va a sustituir a las primas esta tecnología queda excluida de las subvenciones1.
Por tanto, llama la atención constatar la marginación radical que de la geotermia se hace, tanto en la política energética autonómica como en la estatal, a pesar de ser un recurso propio y gestionable, cuyos costes generales de inversión por MW se sitúan en la mitad del coste que ha supuesto la central hidráulica de bombeo de Gorona del Viento en El Hierro; situándose también los costes de generación de la geotermia por debajo de la mitad de los que acarrean las centrales térmicas de combustibles fósiles en las Islas2.
En consecuencia, cuando tenemos conocimiento de que en otros territorios insulares de origen volcánico (como San Miguel en Azores, Guadalupe o la isla mayor de Hawái, entre otras) hay un importante aprovechamiento del calor interior de la corteza terrestre para atender su demanda de electricidad, tenemos sobrados motivos para reflexionar sobre las causas del abandono de este recurso energético en la única comunidad autónoma del Estado que tiene geotermia de alta temperatura, que es la adecuada para la generación de electricidad, a diferencia de la geotermia somera o de media y baja temperatura (que se encuentra por todas las comunidades autónomas) ideal para sistemas de calefacción y refrigeración en las edificaciones.
Veamos a continuación las ayudas públicas que reciben los ciclos combinados de gas natural, propiedad de las grandes multinacionales eléctricas: es decir, dinero que pagamos todos a través del recibo de la luz para el negocio privado; y, por otro, las que van destinadas a la geotermia.
Para el gas natural
Se aplica un incentivo a la inversión cuyo objetivo es promover la construcción y puesta en servicio efectiva de nuevas instalaciones de generación, en este caso, centrales térmicas de ciclo combinado de gas natural, cuya cuantía es de 23.400 € por MW durante diez años: Orden Ministerial ITC/3127/2011, de 17 de noviembre, y que el último ministro de industria del gobierno de Zapatero, Miguel Sebastián, incrementó un 30 por ciento tres días antes de terminar su mandato. Esta cuantía viene a significar en torno a la mitad de la inversión total. Es la subvención que está recibiendo Endesa en la actualidad por los ciclos combinados construidos en Gran Canaria y Tenerife.
También existe otro pago por disponibilidad de capacidad para atender, en caso necesario, las emergencias del sistema: averías, puntas de demanda o interrupciones del servicio por cualquier otra circunstancia. Este pago podría considerarse necesario, pero al tener el sistema eléctrico español un exceso de capacidad instalada (104.000 MW frente a una media de consumo de unos 35.000 a 40.000 MW) la cuantía anual resulta a todas luces excesiva. En 2011 supuso unos 1.600 millones de € que, para no variar, salen del recibo de la luz que paga toda la ciudadanía.
Además, se han construido infraestructuras portuarias como los puertos de Arinaga y Granadilla para la posterior ubicación de depósitos de almacenamiento del GNL, regasificadoras y los correspondientes gaseoductos para abrir mercado al gas natural más allá del que se va a utilizar para la generación de electricidad; también hay que incluir la gestión de fondos de la Red Transeuropea de Transportes para infraestructuras en el puerto de Santa Cruz que permitan la distribución del gas natural como combustible para los barcos, en los cuales el Cabildo de Tenerife y la Autoridad Portuaria participan con 500.000 € cada uno para estudios iniciales.
Y la más importante de todas las ayudas, sin la cual las anteriores no hubieran sido posibles: la voluntad política que pone el BOE al servicio de los intereses estratégicos de las multinacionales eléctricas, por aquello de que cuando hay voluntad encontramos medios y si no la hay lo que encontramos son excusas. En efecto, es a través del BOE como se resuelven los dos principales obstáculos que tiene el gas natural para entrar en Canarias: el fin del derecho preferente de las renovables sobre las tecnologías del régimen ordinario (fósiles) en el sistema eléctrico canario; y la reserva para el gas natural de un 37 por ciento en el mix eléctrico, tal como recogen las Directrices de Ordenación del Sistema Eléctrico (DOSE), lo que garantiza la viabilidad económica del mercado del gas.
Para la geotermia
Nada, silencio y abandono. Continúan los estudios e investigaciones iniciadas ya hace unos cuarenta años, siendo además una tecnología que lleva más de un siglo aplicándose para la obtención de electricidad. En 1904 en la pequeña localidad de Larderello, en la región italiana de la Toscana, se encendieron las primeras bombillas, poniéndose en funcionamiento la primera planta geotérmica en septiembre de 1913 con una potencia de 250 KW. Un siglo después prosigue dicho aprovechamiento y la sección de renovables de la multinacional pública italiana Enel (la misma que controla los sistemas eléctricos canarios al ser la propietaria de Unelco–Endesa), heredera de esta experiencia, tiene en funcionamiento 34 plantas de energía geotérmica, con una capacidad neta de 722 MW, algo así como el 25 por ciento de la potencia de la región, lo que significa que suministra energía a 2 millones de hogares y, lo que es mejor, ahorrando el equivalente a 1,1 millones de toneladas de petróleo, y 3,8 millones de toneladas de CO2 dejan de ser enviadas a la atmósfera (ayudando al país a cumplir con la reducción de los gases de efecto invernadero establecida por las Naciones Unidas). Hoy, con la experiencia e investigación desarrollada, Enel Green Power exporta tecnología geotérmica a todo el mundo (se puede encontrar más información en: www.enelgreenpower.com).
El Archipiélago Canario es el único territorio del Estado donde a una profundidad entre uno y dos kilómetros las temperaturas superan los 150ºC. Así sucede en las islas de Lanzarote, La Palma, Gran Canaria y Tenerife, siendo esta última la de mayor potencial geotérmico: los estudios del IGME y el IDAE hablan de que Tenerife podría cubrir un 30 por ciento de su demanda eléctrica con geotermia3.
Como la realidad es la que es, invito a que realicemos una simulación, basada en que el próximo año 2015 se cumpliera el objetivo del PECAN 2007 de alcanzar el previsto (y muy lejos de cumplirse) 30 por ciento de producción eléctrica renovable (eólica y solar); y que, además, como fruto de los cuarenta años de investigación el aprovechamiento de la geotermia se hubiera convertido en una prioridad de la política energética oficial para reducir la dependencia energética del exterior y, de forma sorprendente, al final del próximo año las previsiones oficiales (IGME y IDAE) del 30 por ciento de geotérmica se hubieran cumplido. Si se cumplieran ambas condiciones tendríamos ya en el mix eléctrico de Tenerife nada menos que un 60 por ciento de renovables. Y eso sin contar con las posibilidades adicionales suministradas por las hidráulicas de bombeo, una política seria de ahorro y eficiencia, y un apoyo claro al desarrollo del autoconsumo con balance neto y sin peajes al sol. Es decir, estaríamos en muy poco tiempo hablando de entre un 75 a un 80 por ciento de soberanía energética en la isla de Tenerife. Procede a continuación preguntarnos, en el contexto de esta simulación: ¿qué argumentos pondrían sobre la mesa de debate los defensores del gas natural en Canarias para justificar la creación de un mercado de esta energía primaria fósil en las dos islas capitalinas?
Lo comentado anteriormente constata, pone en evidencia, que la geotermia es víctima de una doble marginación: por ser renovable, junto al conjunto de las otras tecnologías del régimen especial, y por ser estable y gestionable, ha quedado fuera de toda subvención en la nueva normativa4 para la retribución de las renovables, indudablemente porque es la energía primaria limpia que más daño haría al gas natural.
Queda claro, también, que la única planificación sectorial real que vemos en los sistemas eléctricos insulares es la de Endesa/Enel en defensa de sus intereses. Y que eso es posible porque cuenta con la imprescindible colaboración institucional desde Madrid y, lamentablemente también, desde Canarias.
Puesto que el gas natural en Canarias no va a solucionar los problemas actuales de los sistemas eléctricos insulares y representa la continuidad del sistema convencional fósil, desde la Px1NMEC proponemos que los esfuerzos y recursos económicos de las infraestructuras gasistas, aún no construidas, se dediquen a la transición hacia el nuevo modelo energético, destinándolas al desarrollo de la geotermia y otras tecnologías renovables, porque ése es el camino a seguir. Más tarde es más caro y lo pagaremos los ciudadanos.
Antonio Cabrera
Plataforma por un Nuevo Modelo Energético para Canarias